Atiende las 24 horas, los 7 días de la semana.
Responde en segundos con tono natural. De noche, los fines de semana y los feriados incluidos: Los momentos en donde más pacientes se pierden.
Lista para atender tu consultorio. Sin costo y sin compromiso.
Las consultas siguen llegando cuando el consultorio está cerrado y los pacientes que ya conocés no vuelven. Ahí está la fuga.
Un paciente escribe un sábado, un domingo o feriado y nadie contesta hasta el otro día hábil.
Agendó la cita pero falta sin avisar. De nada sirve un calendario lleno si no es efectivo.
Ya se atendió una o dos veces pero nunca volvió. Depender 100% de pacientes nuevos se vuelve estresante.
No es falta de pacientes. Es dinero fugándose por tres lados diferentes.
Responde en segundos con tono natural. De noche, los fines de semana y los feriados incluidos: Los momentos en donde más pacientes se pierden.
Revisa tu agenda, ofrece los horarios libres, toma los datos del paciente y confirma. Sin papeles, sin llamadas.
El paciente le escribe, le manda un audio o una foto de su molestia, Sarah lo entiende y resuelve.
Mensajes, turnos y configuración en un mismo lugar. Cambiás los datos del consultorio cuando quieras, sin tocar código.
Así contesta y agenda Sarah, sin que tu equipo tenga que estar.
Cuando la conectamos con tu sistema, se activan estas cuatro funciones.
Si entra una urgencia, además de agendar, le avisa en el acto al encargado. También podés tomar el control de la conversación en cualquier momento.
Todo consultorio tiene una base de pacientes que vinieron una o dos veces y desaparecieron: controles que nunca se hicieron, tratamientos que quedaron a la mitad. Sarah se conecta al historial, detecta quién hace meses que no viene y le escribe sola por WhatsApp para agendarle el control o retomar lo pendiente.
En un consultorio promedio, 2 de cada 10 pacientes agendados no se presentan y no avisan; cada ausencia es un turno que queda vacío y dinero que no vuelve. Sarah le recuerda el turno a cada paciente 24 horas antes y recupera un 15% de los turnos que hoy se pierden.
Sarah recuerda el historial de cada uno: sabe cuándo fue su última visita y cuándo le toca el próximo control, conoce su cobertura y la anticipa, y al paciente recurrente lo saluda por su nombre sin volver a pedirle los datos. El paciente se siente conocido y el consultorio no pierde el contexto cuando cambia el personal.
Resultados concretos.
Captura a los pacientes que se enfriaban esperando respuesta y suma a los que vuelven: de cada 100 pacientes dormidos que Sarah contacta, alrededor de 10 vuelven a agendar. Son ingresos en dólares que estaban guardados en un cajón; y mucho más cuando retoman tratamientos largos.
Sarah absorbe las consultas repetitivas que hoy le comen horas a la recepción. El equipo atiende mejor a los que ya están en la sala de espera. Horas de recepción que vuelven a atender pacientes, no chats.
Un consultorio con 200 turnos al mes pierde unos 40 por ausencias. Con los recordatorios, Sarah recupera un 15% de esos turnos: 6 turnos extra por mes que, al valor promedio de una consulta, representan cientos de dólares que hoy se pierden. Sarah se paga sola con esto.
Y todos los meses recibís un reporte con cuántos turnos agendó, de qué servicios y por cuánto dinero: los resultados no se intuyen, se ven en números.
Por eso quiero que la pruebes sin invertir nada: Te la regalo una semana completa 100% gratis funcionando con tu información. La ves trabajar de verdad, después decidís.
Escribime por WhatsApp y la conecto a tu consultorio.